
Propongo nacer al revés. Empezar la vida con 80, 90 o 100 anos, con cansancio y pocos dientes. Y comenzar a rejuvenecer 70, 69, 68 y así.

Hace unos días volvió mi buen amigo de Israel, donde se paso los últimos meses intentando construir una casa en un terrenito que tenia alli y asi hacer fortuna, para encontrarse al empezar la zanja un

¿Literatura? Estoy intentando ver vídeos online del olimpismo desede otros países y NO PUEDO.

Póligonos inconclusos, completados de carmín. Cunetas eternas preñadas de sangre. El pan rojo.
Suenan a seda. Huelen a tristeza marchita. Saben a veranos nostálgicos.
de cumplirse...
! que al abrir una cuenta en el banco me regalen un piso !

Ahí van mis tres pequeños yéndose a la cama. Cada uno con uno de sus libros de cuentos. Hasta la más peque, que aún no sabe decir más que un puñado de palabras. En casa hay un pasillo muy largo. Sesenta metros de piso, pero un pasillo muy, muy largo. Y una de sus paredes está llena de baldas, desde el techo hasta el suelo.

No sé por qué nos empeñamos en pensar que debemos ser felices. Es absurdo, ridículo, contra natura.
"Mereces ser feliz". Mil veces nos lo han dicho y mil veces nos lo repetimos. Será para creérnoslo. Un acto de fe. Nada más.
La felicidad no existe. Sólo nos la hemos inventado.

Otra noche sin dormir. La cabeza dando vueltas. Tienes que relajarte. Él ahora está dormido. No pienses, no pienses. Duerme.

Los Reyes Magos me trajeron una Biblia (no pone la editorial, sólo pone © San Pablo, 1989. O sea, que la ha escrito un santo desde el más allá. Se lo diré a Iker Casillas para que lo investigue). Hoy me dio por empezar a leerla, y en la introducción enumera las posibles lecturas o enfoques que se pueden sacar de ella. Uno de ellos es la lectura “en clave de justicia”.