Escritos de litost

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Metafóricamente

“Respecto a mí eran como la cama en la que duermo
y que no sabe nada de mis sueños”

METAFÓRICAMENTE

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Disparate en verso

Buscaría a cascanueces
si mis ojos se abstuvieran
de pasear entre líneas,
tus líneas,
de nadar entre metáforas,
(tus metáforas),
entre mentiras,
entre rosales,
entre lágrimas de tinta,

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Columnistas (III)

AZAR DE JUVENTUD

Relatividad; La razón alimenta la ciencia. Música; La pasión, el amor. Magia; La juventud, el olvido. Entremos en la burbuja mefistofélica traspasando ese miedo fronterizo que nos absorbe la adrenalina y nos solidifica la emoción. Hablo de seguir el ritmo de un riesgo irracional y bello, a expensas del que sigue el tosco mundo donde millones de sonrisas inventan falacias con que entretener a otro millar de ellas, que sonreirán con la misma vehemencia, cual códigos de barras que se repiten sin identidad.

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El dolor del vampiro

“El deseo hacia una mujer que se ha obtenido es algo atroz
y mil veces peor que el otro,
imágenes terribles nos persiguen como remordimientos.”

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Música: va por lo del foro de ÓPERA

ANACRONISMO MUSICAL: pequeña suite otoñal

Sólo un titulo comercial, a estas alturas de siglo, puede producir cierto interés hacia al menos las primeras líneas de un texto. Hablemos de música y que siga leyendo quien lo desee.

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Columnistas (II)

A MODO PERSONAL

Un día cualquiera, aquel ímpetu ingenuo me llevó a iniciar un sutil e inservible reto para conmigo –en realidad para contigo-. Una página en blanco es siempre un impulso incontrolado, un lugar donde compensar las carencias que adormecen mi levedad incierta. Ahora es distinto. Si la madurez estimula el control de las emociones, hoy reniego y me siento brutalmente humana ante aquellos golpes que reparte sin compasión la realidad.

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Columnistas

COLUMNISTAS

Hoy me he levantado temprano y aún sin despertar, un impulso agnóstico e incontrolado me ha empujado a escribir una columna. Llevo media vida leyéndolas, y por qué no, he pensado, colocarse al otro lado de la página y sentir las miserias que sienten quienes las escriben. Mi enemigo más íntimo, al que saludo desde aquí, reiría chuscamente –y con razón- si ésta fuese publicada.

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