Y me miro cada noche en unos ojos, en tus ojos: dulces ojos. Me enamoré de esos ojos desconocidos (ojos llenos de ti). Me enamoré de tus labios que no hablaron (besaron). De tus manos firmes.
Vive como piensas, porque si no acabarás pensando cómo vives.
— Anónimo