Relatos

Imagen de Javi

Historia de muebles y otros enseres ya gastados

¡¡Aaaaa!! bostezó aburrido, luego se acercó a mí y sin decir una palabra volvió a meterse en la cocina. No es que él cocinara, nunca lo hacía, lo hizo al principio hacía años cuando me invitaba a cenar en su piso, delicioso, como delicioso era su aroma, cesó, decía mi mano al abrazarle.

Imagen de Javi

Tres cuentos cómicos de hoy en día

La abuela María rebuscaba sin esperanzas lentamente por toda la casa. Cansada de vivir o de ver malvivir a los que amaba arrastró luego sus pies al mercado, contó las monedas que había conseguido y miró esperanzada de puesto en puesto. Recorrido entero el mercado, se acercó finalmente a uno de los puestos y pidió medio kilo de papas, "sí, de esas, de las más baratas", "tres pesitos y cincuenta centavos", contó de nuevo el dinero, "disculpe me quedan tres pesos, quiteme alguna", el hombre le miró a los ojos sin expresión, en algún lugar sus ojos eran comunes "no importa", y le tendió la bolsa. Cuando María se alejaba el hombre le dijo, "espere" y le dió dos cebollas y una papa más.

Imagen de Javi

Fausto Siglo XXI

-Pero, si gano...¿qué gano?, y si pierdo, que pierdo?
Reflexionó un rato sobre sus propias palabras y sonriendo dijo.
-trato hecho!
-trato hecho? sin saber lo que has de ganar o perder?. Preguntó moviendo su cola roja y rascándose un cuerno.

Imagen de Javi

Ni la verdad ni la mentira

Conocí a Max un domingo por la mañana, sobre las diez y diecisiete, acababa de llover y yo llevaba mi impermeable azul, horrible pero práctico. Él se arrebujaba en un abrigo amarillo feísimo, pensé cuando me lo presentaron que me tenía que alejar de él lo antes posible ya que juntos parecíamos un Miro y uno de sus amigos llevaba una camara digital. Ante ese miedo a que me fotografiasen con esas pintas desaparecí rápidamente después de quedar para cenar con Max el viernes siguiente.

Imagen de Gelouin

Raquel

En medio de la oscuridad, Raquel había sentido la necesidad imperiosa de gritar, pero su garganta no se lo permitió. No había sido un sueño, era la realidad más absoluta quien la perseguía. Todavía se escuchó a sí misma la respiración entrecortada y notó los golpes de su corazón en el pecho. Se levantó con la única idea de no pensar. A tientas llegó hasta la bañera. Sí, un baño le sentaría bien, la relajaría. Buscó unas velas e improvisó una especie de velatorio flotante. Cuando se sumergió en el agua aún temblaba. Tomó aire y el agua la envolvió.

Imagen de Javi

Me gusta follar en las mesas (cuento cambiante)

Me gusta follar en las mesas. He follado en la mesa de la cocina, en la mesa de la salita y una vez folle en la mesita... la rompí. Ahora tengo la lampara en el suelo. es una putada para leer, pero, como no puedo leer por la falta de luz, me masturbo pensando en el polvo que eche en la mesita. A veces leo tumbado en el suelo, al lado de la lampara, pero no me gusta follar en el suelo, para nada, por esta razón es por la que comence a acudir al psicologo. Ella me dijo que no era normal esa obsesión por no follar en el suelo, "obsesión" utilizó, yo no creo que sea una obsesión, quiero decir, obsesión sería querer hacerlo en el suelo a todas horas, pero no querer follar en el suelo no puede ser una obsesión. Una mania o algo asi quiza, pero obsesión. Ese era el problema, cuando se rompio la mesita y acabamos en el suelo no pude seguir, simplemente no pude, ahi en el suelo.

Imagen de Gelouin

¡Por Dios!

Al principio no me gustó. Su aspecto dejado y su aliento a cerveza me molestaron. Yo estaba dormida en un portal y él vino a refugiarse de la lluvia a mi lado. Ni siquiera reparó en mi presencia, sólo en la mitad de la noche, cuando el frío le hizo tiritar, acudió a mí y nos dimos calor. Dormimos acurrucados hasta la madrugada, calados, encogidos, solos. Cuando empezaba a amanecer, las patadas de aquel guardia que gritaba demasiado nos echaron con cajas destempladas de nuestra recién estrenada alcoba y, mientras él se defendía con medias palabras farfulladas por su lengua adormecida, yo opté por la indiferencia y esperé a que la tormenta pasara. No tenía a dónde ir y tampoco nadie me esperaba en ningún sitio, su compañía no era ni mejor ni peor que la de otros. Me miró como preguntándome y yo sin contestar acompañé sus pasos.

Imagen de Clide_Bonny

Conversación dadaísta I

Clide: oye.
Bonny :...oyo.
Clide: a ver que me aclare, ¿tú conoces a Paddy y Fiona?
Bonny : sé quién es Paddy.
Clide: ¿tú no eres de Utah?
Bonny : no...yo soy como un burro atado a la puerta del baile...

Imagen de Javi

El buscador de sensaciones

Respiro hondo, sentado, acorralado asustado que fue mas un suspiro que necesidad de aire, sudoroso con frio, lo que ellos llaman miedo supongo que es esto, ansia, ansia de algo no es, ansia de ansiedad, de ansiarme lejos. Opresion en el pecho, ataque al corazon, no me duele el brazo izquierdo, el pulso va rapido pero va toc-toc-toc… llaman a la puerta.

Imagen de malAngelus

La matriz de lo superficial

Era ya la segunda vez. También la practicaron una cesárea. Con una delgadez extrema de la madre, los médicos admiraban perplejos como había podido sobrevivir el bebé. Era un milagro. La mujer, con un gran cargo en una empresa farmacéutica padecía de algún tipo de trastorno de la alimentación. Durante los nueve meses fue incapaz de dejar uno de sus múltiples vicios, el tabaco. Consiguió reducir la dosis a cinco cigarrillos diarios. Pero no fue capaz de alimentarse mejor. No estaba dispuesta a coger kilos de más que resultaran muy difíciles de quitar. Y sólo al final del embarazo sacrificó sus clases de paddel diarias en el complejo donde vivía.

Distribuir contenido