
¿Literatura? Estoy intentando ver vídeos online del olimpismo desede otros países y NO PUEDO.

Póligonos inconclusos, completados de carmín. Cunetas eternas preñadas de sangre. El pan rojo.
Suenan a seda. Huelen a tristeza marchita. Saben a veranos nostálgicos.

Los Reyes Magos me trajeron una Biblia (no pone la editorial, sólo pone © San Pablo, 1989. O sea, que la ha escrito un santo desde el más allá. Se lo diré a Iker Casillas para que lo investigue). Hoy me dio por empezar a leerla, y en la introducción enumera las posibles lecturas o enfoques que se pueden sacar de ella. Uno de ellos es la lectura “en clave de justicia”.

Sí, no me acuerdo de qué canción era esa frase, pero así me siento. Actor de butaca. Y me gusta. Una butaca privilegiada. Con vistas a un volcán, con ruedas y sin frenos. Vuela y además capea. Tiene músculos y respira. Y espera.
Caza por agotamiento, aunque la mitad de las veces muere en el intento.

El tren hace chucuchú, chucuchú. Píiiiiii, piiiiiiíiii. Chucuchú o incluso tracatrá tracatá. El AVE hace Fsssssss. Pero ese hace tiempo que lo dejé pasar. Hoy pasó otro que hacía placaplá placaplá placaplá plaplá. En ese viajé hace tiempo. Parecía un verso de un soneto gongorino.

Me llamo Mico. No es un nombre muy bonito, pero es que tengo cara de mico. Soy cabezón, y me encanta hacer el mono. Me cuelgo de las cortinas, hago cacas por las esquinas y en ocasiones veo muertos. Por las mañanas me levanto para dar los buenos días mi mascota, se llama Nagual, y es muy alto, y muy guapo, y le pongo pelis en el video para que se entretenga.

Decadencia venera las enfermedades venéreas. Desde su privilegiado lugar permite copular a la vejez con dríadas enramadas en fastuosos díus. La poya de los árboles singulariza los mástodónticos clítoris de la fauna del pantano.

Una vaca de lidia nos ha corneado el coche. Ha dejado un rayón estupendo. Qué putada. Apareció de la nada y se vino directa.
