ÉRASE UNA VEZ QUE SE ERA

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Érase una vez, y era aquí no en mundos de fantasía, … érase…

...Un lugar donde los cuentos son los que narran la realidad, el bocata de chorizo lleva mermelada de fresa y las caperucitas lo único rojo que llevan es la lencería. Los lobos son lascivos y las abuelitas son pobres porque se juegan la pensión en los bingos todos los martes y sábados noche. Los leñadores talan en el Amazonas. Y los enanitos son explotados en las minas de Sudáfrica. La reina no es de corazones y sólo la muy British toma el té. El conejo blanco ya no llega tarde, su reloj es digital y en su iPod la agenda le avisa de sus compromisos.

La bella durmiente ya no es tan bella, y ha pasado de ser princesa a reina de la noche. Prozac para la ansiedad y Valium 10 para el insomnio. La reina malvada no necesita de espejos ni de manzanas, seguirá siendo siempre la más bella con sólo una visitar al cirujano plástico con un buen fajo de billetes en la mano. Hansel y Gretel ya no comen chocolate, se lo fuman.

Romeo ya no conquista Julietas con romántica prosa o poesía, simplemente se las folla, tampoco ellas buscan otra cosa, sólo por presumir de otra conquista ante sus amigas. Garfio salió hoy en portada de un diario, víctima apuñalada por un menor con complejo de Peter Pan y sabiendo que la justicia Nunca Jamás caerá sobre él. Blancanieves es una inteligente mujer moderna con carrera hecha así misma que no quiere ni cree en príncipes azules.

Las brujas ya no tienen escoba se la han dejado a las inmigrantes, los castillos se caen piedra a piedra y los bosques son de asfalto y alquitrán.
Robin Hood es butronero y Sherwood es un coto privado de caza para niños pijos..

Los dragones ya no escupen fuego por la boca sino promesas electorales, ya no quieren tiernas princesas para hincarles el diente. Mucho mejor buenas comisiones, la concejalía de urbanismo, miel sobre hojuelas. El rey bondadoso es el nuevo dictador del ordeno y mando... a distancia para controlar la tele.

Ya no existe el príncipe encantado, pero todos estamos encantados de conocernos gracias a lujos y dineros. La joven inocencia pasó a ser una vieja promesa y las viejas promesas son jóvenes inocentadas de la vida.

Y así llegaron al reino donjuanes de tertulia, que ya no visten armadura sino armanis y levis, sin reverencias ni nada se presentaron. Engominado el pelo, ya nada de largas guedejas al viento. Ya no empuñan espadas y lo único que brilla son los anillos, colgantes y dientes de diseño. Ya no llevan casco que proteja sus cabezas y sus cabezas ya no protegen pensamientos pues están vacías. Tampoco llevan mallas porque les llamarían maricones, pero tal afrenta no llevaría a batirse el cobre, aunque puede que cobren por contarlo. Ya no huelen a batallas épicas y barro. Perfumes rancios de varias decenas de euros fluyen a su alrededor.

El tiempo pasa más despacio para las princesas en los cuentos, pero en las realidades que cuentan los cuentos pasa deprisa... y así han pasado los siglos.

Y nuestro héroe no busca fama, ni la tendrá, aunque sueña con cosas mejores de las que tiene, de las que todos tienen, sueña con cosas buenas para todo el mundo. Y a veces duerme los sueños de otros y otras veces la vida de los bohemios que le gustaría haber sido... flautista de Hamelín al que nadie oye, ni tan siquiera las ratas.

Y en el Reino brilla el sol y hace frío, y en los días canta la luna llena y brillan las nuevas estrellas. Sin embargo la melancolía se adueña de él y se le queda pequeño este Palacio a pesar de mirarlo a través de una lupa, y le falta el aire aunque sopla el viento.

Partió solo, pero no a caballo, sólo compró un billete de autobús: 'Ida' rezaba en una esquina. Partió con alforjas aunque vacías de contenido, pero llenas de ilusiones. Destino, no lo leyó, no interesaba. Y así pasó de nuevo el tiempo, despacio, rápido... inexorable. Y llovió, y lució el sol. Pisó nieve, pisó arena y asfalto.
Y sin saber cómo había sucedido de pronto despertó de su letargia delante de una ventana, tras ella una silueta. Llamó a la puerta con ánimos renovados. Y se abrió, saliendo una nueva luz de colores soñados, de intensidad cegadora. Y tras esa luz aparecieron unos huesos, entre ellos, vísceras, sobre todo esto, músculos, y sobre ellos, piel... suave y una gran sonrisa.

Pero la princesa a pesar de verlo no percibía la armadura de cristal que los separaba, tampoco se pudo percatar de su linaje, pues no llevaba ni armas, ni escudos, ni títulos que lo representasen. Tampoco tenía fama, ni poseía ya tierras, ahora con un banco como dueño. No vio sus heridas, ni la sangre vertida. No era la única, nunca ni amigos ni enemigos las habían visto, ni nadie que sólo use los ojos para mirar.
Sin embargo lo invitó a pasar. Pisaron la alfombra voladora que los llevó a mundos de fantasía...

No sé si hubo perdices, tampoco si hubo buenos o malos momentos. El final lo pones tú.

Yo sigo creyendo que Sinbad sigue surcando los mares, que Caperucita visita día tras día a la abuela sólo por encontrarse con el lobo. Creo que la belleza del mar es debida a que se nutre de las lágrimas vertidas de vuestros hermosos ojos. Camino sin mirar atrás y me equivoco sólo para poder volver a equivocarme. Espero con ilusión el final de la comida sólo porque llega el postre más dulce.

Así que ya sabes, si lo necesitas, te susurraré al oído aquel cuento de poemas sobre antiguos palacios de miel y rosas, de hadas y unicornios... o de niñas arpías y negros magos proxenetas. Si no lo necesitas sólo puedo decirte: ¡¡QUE TE DEN!!

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Comentarios

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Me alegro que os guste,

Me alegro que os guste, aunque tengo que decir que la idea y estructura del cuento no es original mía, incluso he tomado un par de frases prestadas (gracias al autor- autora de las mismas, ya no recuerdo donde lo leí), pero quería relatar con mis palabras la visión que tengo, tal como yo la veo, de lo que sería la muerte de los cuentos en este mundo.

Por cierto feliz año para todos.