Un trueno me dejo completamente sordo y aprendi a leer los labios. Cuando te vi hablar por primera vez me clave un tenedor en cada ojo. Ahora leo tus labios con mis labios, no quiero nada mas que eso.
Quien conoce a los demás, es un erudito. Quien se conoce a sí mismo, es un sabio.
— Lao Tse