
No sé por qué nos empeñamos en pensar que debemos ser felices. Es absurdo, ridículo, contra natura.
"Mereces ser feliz". Mil veces nos lo han dicho y mil veces nos lo repetimos. Será para creérnoslo. Un acto de fe. Nada más.
La felicidad no existe. Sólo nos la hemos inventado.

Nunca he querido ser como Peter Pan. El país de Nunca Jamás resulta claustrofóbico.
Deseo sobrevolar el universo...

El tren hace chucuchú, chucuchú. Píiiiiii, piiiiiiíiii. Chucuchú o incluso tracatrá tracatá. El AVE hace Fsssssss. Pero ese hace tiempo que lo dejé pasar. Hoy pasó otro que hacía placaplá placaplá placaplá plaplá. En ese viajé hace tiempo. Parecía un verso de un soneto gongorino.

Pequeño orificio
en el fondo del frasco
lento y dulce fluir
cada vez te siento más lejos
me pierdes…

Mi cuerpo tiene las fronteras que te digan mis ojos.
Mi palabra solo tiene la frontera de los sordos.
Para entrar en mi cama no pido pasaporte o amor. Da lo mismo tu color, religión (mientras no sea mi religión), tamaño o sexo (mientras quieras mucho), tu forma de gozar y hacerme gozar y tus caricias...
Solo importa que te vayas cuando yo te diga, que me dejes la aurora.

Un día sin caricias es un pecado para mi piel.
Un día sin besos es un pecado para mis labios.
Un día sin sonrisa es un pecado para mi cara, para mis ojos, para mi alma.
Y no tengo mas alma que la que me hace libre, que la que me hace loco...
en mi religión no hay almas.
Mi religión es tu cuerpo cuando te todo, tu palabra cuando te escucho y no saber que existes cuando no estas.

Desgana, pereza, olvido... Dejadez.
Montañas de dejadez; aludes de dejadez; diluvios de dejadez...
Desapareceré.

Me rasga el alma tu ausencia
y cuando el alma se rasga se rompe se parte
hace muy curiosos los sonidos
escuchala escuchala sentir en silencio tu no presencia
“tu tu tu tu tu tu tu tu tu top top

El otro día traía el períodico que en enero subirá el gasoleo 3 céntimos de euro para igualarnos con Europa. Y pienso yo que ¡ya era hora!, digo, lo de igualarnos con Europa. Así que me voy corriendo a la guarde de mi peque, que me anulen la matrícula; que dice el gobierno que, hasta que cumpla los tres, me quede yo en casa con ella. ¡Todo sea por Europa!

Y yo me quedo aquí, donde persiste tu olor, con sólo ausencia que abrazar. Contaré las horas, los días... Te extrañaré. Y cuando regreses, saldaremos los besos, las caricias, los cuerpos... Contando cuentos a las flores te espero, amor.