Ella me miró sin mirarme, me enseñó sin tocarme, me habló sin mover los labios, me giró el rostro y todo eso logró. Perder para ganar, dejar convencerse por el extraño caminar de los pies que no tocan el suelo. Seguramente estén intentando decirme algo pero mis oídos cerrados se giran hacia dentro y anulan a mis párpados.
Ayer volviste a dormir entre mis brazos y tengo miedo de que algún día no te pueda abrazar, que estes en los brazos de otro o que no quieras más abrazos míos, que mis manos no lleguen a acariciarte, que mis pies no sigan los tuyos y sobretodo que en mis pensamientos no estes tú, que el día a día me aleje y no te pueda abrazar más.
Me levantaré desde mis sueños, quitaré mis mantas para que me hiele la luna y las estrellas atraviesen mi piel.
Al amanecer todo habrá terminado, mi sonrisa les cubrirá desde lejos y en mi ser sabré que he sido el más dulce de los alimentos.
Ahora sé por qué me molesta tanto que me pidan documentaciones y certificados para algún movimiento, empiezas a rebuscar en los cajones y el pasado cae sobre ti como un alud imparable y te lanzas desesperadamente al barrilete del san bernardo.
Hace un mes salí del hospital y me gustaría decir que allí deje a un amigo. Estuve apenas dos días, supongo que no es el tiempo suficiente ni para conocernos, ni para entablar una gran amistad, sobretodo porque no nos dejaban casi tiempo para estar solos y cuando las visitas se marchaban, aprovechábamos para mirar por la ventana y disfrutar del silencio, viendo las ramas de un árbol como querían tocar el cielo.
Estando de paseo en la feria, en Westerpark. Despues de disparar a los dedos y ganar un peluche, otro peluche y ver a mi churri dar vueltas en uno de esos aparatos horribles, que además pagas. Y temiendo que la leche materna de sus tetas se vuelva yogurth y drama en la cena de bebes.
Antes unas cervezas en casa; de las marrones, pesadas y lentas. Con la primera cerveza la historia de mi amigo sobre sus últimas vacaciones en Tanzania. El safari, los massais, el mapa de google, el vuelo a Zanzibar, las playas de blanca arena, los baños con los delfines. Con la segunda mis historias de pañales cacas, agu agus y noches rotas... y papilla y biberones...
A lo lejos se ven personas, estan cerca del horizonte en un atardecer en el que el sol se empieza a esconder detrás de la linea que marca el mar. Entre las personas, que casi todas son mayores se ven algunos niños jugueteando.
la realidad es el cruze de infinitas dimensiones donde hemos decidido quedarnos.
Osea que acabo la universidad y me dicen , ahora tienes que buscar un buen trabajo.
¿Qué?
- un buen trabajo.
acabo de ver a los ojos a la muerte quieta me miraba,
en sus profundos ojos divice lo k es la paz,
sus demonios me han puesto ya la marca,
han rubricado mi nombre en sus libros,
recuerdo que me arrastre afuera,
entre la basura de este mi cubil,
teblando la ingesta de tabaco me calmara,
estas ya no son mis manos, no recomnozco mis dedos,
los pailtos saltan de mis dedos,
no, no, no ,no puedo ,