
Te vienes...
sigues mis pasos
me vengo...
hacia donde vamos?.
La luna esta lejos
el sol ya se ha puesto
y nuestros suspiros
ya no hacen eco
Me dejas
agarrarte la mano
me impides

Propongo nacer al revés. Empezar la vida con 80, 90 o 100 anos, con cansancio y pocos dientes. Y comenzar a rejuvenecer 70, 69, 68 y así.
pense que el calor del verano me habia aturdido , pero no hay nada como sudar una resaca en el colchon , antes se que se presente, leer unos escritos pasados de mano en mano y de pronto decir ! jodeeerrrr!

Un joven paseaba por la calle, junto a la esquina, iba camino de su casa al caer la tarde, cuando ya oscurecía. Y he ahí que en la oscuridad y tinieblas de la noche le sale al paso una mujer astuta y alborotadora. Le agarró del brazo y le besó y con semblante descarado le dijo: hoy he salido a encontrarte y te he encontrado. He adornado mi cama con colchas de seda. ¡Ven y embriaguémonos!, pues mi marido no está en casa. Enseguida lo convenció con la suavidad de sus palabras y marchó tras ella como buey que va al matadero, como alimaña que cae en la trampa..Y así marchó, camino de las cámaras de la Muerte: dos cosas te pediré, ¡no me las niegues antes que muera!:

Soy un hámster humano, me paso el día girando la rueda de mi vida.
Como soy más grande que los hámsters normales, tardo en dar una vuelta completa aproximadamente veinticuatro horas. La velocidad con que la muevo depende de muchos factores internos: de mi estado de ánimo, mi salud física y mental... Además hay factores externos: el clima, la familia, el trabajo, los amigos...
Desde que dejé de trabajar sabía que llegaría este momento, pero es que me ha pillado un tanto por sorpresa. Salgo a comprar tabaco, y se me ocurre pasar por el cajero. Números negros pero rojos. Si es que estos cabrones se ponen de acuerdo para pasarte las facturas todas seguidas. Y yo creía que me quedaba para un mes más...
Fue así de repente, sin previo aviso, que se me acabaron las ideas. Y bueno, tampoco es para extrañarse, porque ya tengo 30 años; algún día se me tenían que terminar.
Al principio me preocupé un poco, creo que es natural, pero sólo al principio.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.