Como un azucarillo

Como un azucarillo en un vaso de agua así me disuelvo yo , desapareciendo, dejando un olor dulce en el ambiente. Aunque, si lo saboreas bien, si me pruebas, notarás un gusto salado de todas las lágrimas que derramé y tal vez, después de mucho tiempo te quedará el amargo sabor de la despadida.