Relatos

Relatos para gatos

Hay como siete en la mesa, contaría. Se mueven tanto que parecen más, o se arriman a ratos unos a los otros que parecen menos. Hay cariño y risas veo. Un grupo armonioso que desprende algo, al que me encantaría pertenecer ahora. Al que me gustaría arrimarme sin ser notado y siendo visto. Al menos puedo oír lo que hablan.
Hablan de diferentes cosas, de diferentes mundos, conversaciones que se cruzan, se colapsan y se entregan a otras.
-O ya, ese concierto- dice una dama en un pantalón ajustado y una camisa roja. - ¿Estuviste también?, yo también estuve. ¡Que coincidencia!.....oO

Conduzco muy rápido, mientras miro el teléfono, el semaforo está verde así que acelero y continuo... Mierda !! Acierto a ver a esa chica, con el deportivo negro, que se acaba de saltar el semáforo a mi izquierda... ella también estaba en el mobil, chirridos de frenos, mierda!! y me la llevo por delante. Un estruendo horroroso... crash.
Y de pronto solo silencio. Nuestros coches están empotrados el uno con el otro, del mio aun que queda algo, del suyo un amasijo de hierros sin forma.
Silencio, polvo en el aire y oigo sollozos.
De alguna forma consigo abrir mi puerta y.....oO

-…a esas horas entre ya me la he pelado y aun no puedo dormir… a esas horas es cuando mejor pienso… - dijo bonachón y sonriente. –a esas horas ya con la cabeza vacía es cuando me vienen las ideas, millones de ideas, geniales ideas… las apunto donde sea antes de quedarme dormido… a veces en papeles pringosos… ya sabe usted. Cualquier sitio –prosiguió embalado y sonrojado- ideas geniales… Luego por las mañanas continúo con ellas ya despacio, osea, las visto, las maquillo, les pongo sombreros… Que una idea hasta que tiene sombrero se te puede escapar de la cabeza... y sabe cuantas se me.....oO

La idea era muy básica, llevate a alguien contigo o duerme tranquilo. Y hubiese pasado desapercibida de no ser por la muerte del Rey, o el asesinato, a manos de un jubilado que parecía ya no tener mas que morirse plantando tomates una cálida tarde de agosto. Se fue a prisión riéndose y diciendo “para la pensión que me han dejado esto son vacaciones”. Y rodeado de coros y aplausos, y un músico de esos que siempre están, de esos desafinados, que se saben la canción que quieren todos. Y fue una fiesta, lo del anciano, mas que un castigo o una publica vergüenza. Ocurrió un lunes, que no un.....oO