La carta

Imagen de Javi

Y otra frase borrada. Otra que ya no existe. Antes, cuando tenías que arrugar el folio, eso le daba un significado más profundo a la decisión de convertir en inútil una frase, una idea sangrada en el papel, un borrón o un dibujo, entonces, ya existía, solo podías transformarlo, quemarlo quizá y soplar las cenizas de las palabras muertas, pero ya existía. No podías borrar su existencia, había nacido en el interior de alguien, en sus manos, en el árbol muerto transformado en túnica donde dejarse arrastrar del interior a la tinta. Hoy he borrado tres frases en el ordenador y la energía utilizada en ellas se ha transformado en nada, contradiciendo una ley de la termodinámica que se hacía verdadera e inmutable. He creado nada, mi pasada energía se ha ido a la nada. Donde están, que ha quedado de esas palabras, ¿han existido?, ¿no han existido?.
Te escribía una carta y era algo, era un mensaje en papel, era un pincel sangrando desde mis entrañas para decirte algo, y era una cantidad infinita de susurros que llegaba a tus manos, un pullado de palabras de los que no te podías deshacer, así, sin más, ya nunca más, como borras ahora mis mensajes digitales que se convierten en nada, que desaparecen en el tiempo de tu acción sin que hayan existido. Ves que se va mi tiempo cuando al darle a delete, mi voz, mi susurro y mi grito se desvanecen, no te voy a dar la elección de eso. De esta carta, aunque me quemes quedara al menos su rastro, siempre, es mi elección de eternidad enviarte esto, escrito a tinta a tiendas a trompicones y borrones. Por eso te escribo aquí, esta vez, rasgando el papel, en cada frase que ha dejado varios papeles muertos detrás, apilados en el suelo y son parte también de esta carta, nada, ya, puede desvanecerse de esta elección. Cuando te escriba “te amo” en papel, la inmensidad de esa palabra escrita, de mi mano, destroza la posibilidad de no existir en el futuro que elijas. Quémala y será eterna, déjala irse y será eterna, léela y será eterna ya que te he dado un poco de eternidad al saberlo.

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