TCuento


Te cuento un cuento. Lee, escribe, comenta o colúmpiate, lo que tu quieras. Y recuerda que la realidad es una alucinación producida por la falta de alcohol...

estoy cansado de hablar solo por la calle, es un engorro . La mayoria de las veces no me doy cuenta , y soy un loco feliz, pero otras cuando sorprendo a la gente mirandome de reojo y asustada; me averguenzo. Soy ese loco que camina a tu lado y critica en voz alta al gobierno, o al chaval de la pizzeria, o grita obscenidades que nadie grita . Mis monologos son como los tuyos pero los tuyos son interiores , y yo los grito. Me gusta hablar solo en las estaciones de metro , pero tambien en los descampados, y cuando me cruzo con alguien veo en su cara el miedo , la duda, y a veces les veo cambiarse de acera...oO


Son las ocho de la mañana de un día especialmente frío de febrero. El cielo gris perla, teñido de un ligerísimo violeta empieza a tomar trazos anaranjados en las estelas de los aviones.
Ruidos lejanos de coches me recuerdan que sigo en el mismo sitio. Enciendo un cigarro antes de poner a Lou Reed a un volumen que mis neuronas sean capaces de captarlo. Me siento en la cama, cojo el cenicero y me tumbo de nuevo. Pasan dos canciones y el cigarro se acaba. Busco una toalla y me voy a la ducha. Pero en el servicio me lo pienso mejor, hace mucho frío, mejor mañana. Vuelvo a mi habitación, me cambio los calzoncillos y la camiseta. El resto de ropa, la de ayer. La de antes de ayer. No desayuno, no tengo hambre, aunque al salir de casa cojo una manzana...oO

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Erase una vez una siesta que acunaba a un gato y a un hombre.
Una tarde lluviosa.
Un hogar destrozado.
El sonido del pendulo rozando la garganta sedienta.
Dulces pasos...
La ignorancia consciente del gato...oO

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Elvira tiene un asunto pendiente y quiere terminar con ello de una vez. Me va a humillar igual que en mi primer día de guardería. Estoy desnudo en casa, arropado por las sábanas de la cama durante el frío invierno. Triunfante y desnuda, de pie delante de mí, con cara de loba y unas medias de lana negra en los muslos, se burla de mis miedos. "Es la hora del té"- dice mientras se acerca a un mueble del que sale una monja gafotas con aire trágico y pervertido...oO