Mermelada de estrellas

El confitero loco subió a recoger estrellas. Elegía las más luminosas, las más maduritas, las más hermosas y las iba posando en un mandil, cuidadosamente, y cuando ya lo llenaba sujetándolo con ambas manos bajaba de nuevo
Y las metía en la pota que hervía con el fuego del sol

que es una energía alternativa y barata, ponía en su anuncio de prensa

ponía también en letra más grande

"Por la compra de dos tarros de mermelada de estrella regalamos uno"

Eso me contó en su aliento a alcohol y mirándome los pechos disimuladamente, Intentando mantenerse horizontal como un perfecto caballero y salvándome solamente esos ojos que cambiaban de color dependiendo de la luz.

Pero dios, ya sabes cómo es dios, pues se enfadó con el confitero loco, porque ni él ni toda su sabiduría conocían la receta de la mermelada de estrellas.

Y cuando el confitero loco subía a coger estrellas el muy bandido le echaba alcohol en la cacerola.

Y el confitero loco no lo notaba, ¿Cómo iba a hacerlo?, la mermelada de estrellas cambia de sabor dependiendo de la hora de recolección, y la hora cambia un poquito durante el año y no te puedes jamás acordar de como sabía hace un año.

Y poquito a poquito el confitero loco se fue haciendo alcohólico.

Decía con la cara de bueno que podía poner en esa cara desdesntada y destrozada con su ropa roída.
Y por culpa de dios se hizo alcohólico, que no de él mismo, y tuvo que vender toda la mermelada acumulada…

…y luego los tarros…

Y luego no le quedó más que vender la cazuela,

Y cuando dios le ofreció una fortuna y dos botellas de buen vino por la receta la quemó en el fuego del sol y le dijo -ahora solo está aquí en mi cabecita y no la recordare hasta que pare de beber.

Y sé que eres un angel mandado por él, decía riéndose, lo veo en tus ojos, y que no me quieres curar, que quieres la receta de la mermelada de estrellas
Que eres Gabriel, o Eequiel o Sepiel o uno de esos.

Y reía a carcajadas.