Varios

Varios y variados

la princesa de la nada contempla extasiada el amanecer del dia que se desparrama en colores y brillos a traves de las almenas del castillo. Los guardianes duermen en la torre del homenaje, ajenos a cualquier peligro o ataque , los guardianes llevan cien años aburridos esperando que algo pase. La princesa mira a lo lejos, sus ojos esperan descubrir algun atisbo de vida , algun peregrino o campesino que venga a visitar , pedir limosna o a ejercitar algun derecho medieval o a por justicia pero nunca llega nadie. Hace cientos de años que aqui no viene nadie ...oO


Es la una en el albergue de Jesucristo "el velloso". También es la una en mi mesa y ya se me hace la boca agua como la de un perro pastor sin dientes.
Seguimos escuchando la pelea en la taberna de la izquierda mientras observamos el bien y el mal a través de un grueso agujero.¡Un agujero! ¡Que me den una Magnum bien fresca para demostraros qué chulo soy! !Métetelo en la cabeza, sucia pornócrata de postín!¡Ven, apóyate en la puerta y ríe hasta morir!..oO


Elvira tiene un asunto pendiente y quiere terminar con ello de una vez. Me va a humillar igual que en mi primer día de guardería. Estoy desnudo en casa, arropado por las sábanas de la cama durante el frío invierno. Triunfante y desnuda, de pie delante de mí, con cara de loba y unas medias de lana negra en los muslos, se burla de mis miedos. "Es la hora del té"- dice mientras se acerca a un mueble del que sale una monja gafotas con aire trágico y pervertido...oO


Esta tarde me tumbé para leer aprovechando el sol que, pasando a través de la ventana, calentaba mi cama. Al cabo de un momento, levantando los ojos para mirar la hora, me llamó la atención los granos de polvo que danzaban en la luz. Siempre me han gustado esos momentos donde bajo una iluminación particular, nos damos cuenta de todo lo que flota en el aire del salón de casa. Contemplaba los movimientos desordenados de todas estas fibras hasta que algo atravesó la habitación en línea recta. Me pareció que no era más grande que la cabeza de un alfiler, pero su trayectoria rectilínea no podía ser de ninguna manera debida a los ínfimos movimientos de aire que agitaban el polvo. Volvió a pasar pero esta vez en sentido contrario parándose enfrente de mi tocha. Parecía una bolinga de metal microscópica sobre la que se reflejaba la luz del día. Al contrario que las partículas que la rodeaban, parecía más pesada que el aire pero se mantenía ahí gracias a alguna extraña fuerza desconocida. Después de unos segundos que se me hicieron horas se dirigió al fondo, fuera del alcance de mi vista...oO